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21/1/15

becoming shirley manson y evitándolo.

"why do you love me?" preguntaba shirley manson con todo el lápiz de ojos en las ojeras. "i feel you, sister" quiero decirle con todo el lápiz de ojos en la tienda del peluquero.

quiero que mi canción de amor brote de una voz luminosa. que los sonidos que emita mi boca sean los clicks de los interruptores y el zbbbbb zbbbbbb zbbbbbbb de la luz de una lamparita que mi abuela le heredó a mi mamá y que mi mamá me quiere regalar ahora. 


quiero que mi canción de amor sea un radar especial con red incorporada, para rastrearme y retenerme cuando me interpongo entre tus ojos y las margaritas blancas que crecen en mi lengua.


quiero que mi canción de amor sean mis orejas rosa y mis pulmones rosa y mis tobillos rosa y mi pelobarullo susurrándote "love me in pink, kiddo, love me so bad" con cada golpe del viento.


quiero que mi canción de amor sea como la tuya, hecha con aceitunas y carne y piña y yuca y pan y alegría de amar con los huesos a la maría que exige cosas y llora de cansancio, de dicha, de celos, de ansiedad, de esperanza y de amor.

sales como agua de mis ojos -el mar me brota por los ojos- y entras como luz por ellos. 


quiero que mi canción de amor sea como el miedo que soplo para que se deshaga, aunque el miedo no sea un diente de león.

el miedo es el reflejo que no cesa ni se agota, como el rayo de miguel. mi tía se deshace, entrañas afuera y yo me invento en las palabras que dices después de mi nombre. 


quiero que mi canción de amor te pida ser estrella "constelémonos, baby boy, en la plaza de mercado y estallemos en astros. que no importe más que la forma puntiaguda de tu cara y las plumas de azulejo en mis uñas".


quiero que mi canción de amor te constele, cielito lindo. quiero que mi canción de amor sea más que el cover de un cover que marta gómez le hizo a una canción tradicional mexicana (vienen bajando esos ojitos negros, vienen bajando). 


quiero que mi canción de amor te abra mis puertas, que ingreses a mis arterias y las sacudas con tu sueño de ventana frente al sol -qué bueno que también te gusten los días azules-


quiero que mi canción de amor le haga justicia a los himnos que te cantan todos mis folículos pilosos.


"why do you love me?" preguntaba shirley manson con todo el lápiz de ojos en las ojeras. "i resist you, sister" quiero decirle con todo el lápiz de ojos en el neceser.

20/1/15

No le importo al modelo neoliberal así que no me voy a desgastar pensando en él.



"La inquietud se apoderó de ella como si el tiempo hubiese estado ya corrompido, 
como si todo su pasado, cuestionado de nuevo, 
se hubiese ofrecido a un futuro árido 
e irremediablemente culpable." 

Maurice Blanchot. 

I

No puedo hacer un poema con tantos poros abiertos, con tanto miedo en el entrecejo y con mis pupilas que suenan como la campana de bicicleta de facebook messenger. No puedo hacer un poema con el terror de los cuerpos que tejiste con tu voz -yo te pedí silencio, tú me regalaste pesadillas-. No puedo hacer un poema con tanta tristeza, con tantas pestañas caídas, con todos los pelos que dicen que me sobran en las cejas, con las manchas en mis dientes, con la uña de mi dedo índice derecho que crece partida. No puedo hacer un poema conmigo que soy un libro de Nicanor Parra habitando la caneca de basura del parque municipal.


No puedo hacer un poema con mi cuerpo que es una sombra, ni con mi sombra -que es el único cuerpo que tengo hoy-. 


No puedo hacer un poema con los ojos de Ashley Opheim. Ni con mis ojos, porque mis ojos están enfermos de mí y sólo ven en los espejos.


No puedo hacer un poema de mí, conmigo.



II

Quería ir al cielo con mi perro y tuve a Cartagena sólo para mí. Mi perro tuvo una guardería y yo renté una bicicleta que me sirvió para insolarme y para fascinarme con el segundo álbum de Russian Red que estuvo disponible en iTunes pero llegó a mí de cuenta de TPB. Cuando regresé del viaje, m
i perro me miró con el sol en un ojo y la boca en el otro y me abrazó con la alergia a sus pelos. Me insolé de nuevo con su mirada y me fumé el último cigarrillo siete días después para asegurarme de arder por dentro también. Pensé en las ciudades y tracé una para mi alma. Soñé cuatro elementos ominosos que me fueran más familiares que el fuego, el aire, la tierra o el agua. Soñé mis días en asfalto, hormigón, gasolina y metal. Y olvidé que el fuego, el aire, la tierra y el agua, están en todas las cosas. 

Quería ir al cielo con mi perro pero me mudé a doce cuadras del sol 

y mi perro se quedó soñando mi voz en la cama que era mía 
y mi voz se fue al cielo 
y yo comencé a soñarla también.


III


Por estos días, sólo como mejillas de pimentón.



IV

El amor es un listado de cosas prescritas. Me pregunto según qué autor de qué listado, no puedo amar con ira.



V

Me quedo mirando el panal de avispas -que iba a ser y no fue- en el techo de tu habitación. Recuerdo que cuando no supe a dónde mirar lo miré a él, y pensé en las avispas. Pensé en que si yo fuera una avispa, haría circunferencias perfectas y conocería la simetría. Pero no, no soy una avispa, no conozco la simetría ni a mi hermana que murió antes de nacer. 
Conozco un ojo izquierdo 
     -que ve poco y se cierra de más cuando sonrío- 
y a mí 
     -que soy mi hermana también y nací viva-



VI

Soy la puerta que se cierra
soy lo que cierra la puerta.

Soy la parte que se contrae del universo.


VII

Pienso en el modelo neoliberal y quiero responderle:

Quiero ser feliz
                     pero mis lunares.
Quiero ser feliz
                     pero mi médula.
Quiero ser feliz
                     pero yo.


No me hablen de mí como si fueran mi nariz.

18/1/15

Inútil.

 "De repente quisiera ser cebolla
para olvidar obligaciones
o árbol para cumplir con todas ellas."

María Mercedes Carranza.


El amor de madre es una paloma cansada que habla y habla mientras dobla ropa, que ama mientras trabaja, que ama mientras atiende público en una ventana, que ama mientras escribe las cartas que firma su jefe, que ama mientras organiza archivos, que ama mientras sueña con dormir y con doblar la ropa que dobla
cuando habla y habla.

El amor de madre es un sueño muy bello que soñamos cuando la paloma descansa en un nido de miedo.

   Le debe doler a mi madre haberme soñado tanto para verme envejecer tan pronto. 


Mis manos son palmeras que se mecen con el viento, veletas obstinadas que no aprenden el hacer de las buenas cosas 
           -si tuviera los ojos amarillos, mi madre sería una que no llora por mí-
Mis manos huecas me sacuden mientras boto infinitos pájaros por la cabeza

   -el amor de madre es un mantra empobrecido por las decepciones-

Me llama inútil. Miro para el techo. Tengo que ponerme de pie, desplazarme hasta el baño, entrar a la ducha


   -la furia de madre es un mantra que sólo se susurra-


Tengo que hacer cosas que no sé hacer


   -la decepción de madre es un brebaje que se consume con la voluntad-


Tiene razón:


Me piden el éxito
y yo me rasco la vida con los poemas en mis manos. 

17/1/15

No ser madre o la plegaria de la microdosis.

Las madres son garzas. No soy una garza. Soy un árbol que bate sus propias hojas y suena como los alaridos de dios. Quiero sentir que baño de silencio al mundo que no me mira y que no me conoce y que me llora cuando me siente. Las madres son garzas y se dan enteras para redimir el daño de la existencia. Yo soy una luna que no da leche a menos que sea por medicamentos horrorosos que dicen mover neurotransmisores perezosos y que no quiero volver a ingerir –jamás-. Las madres son un cuerpo extendido en otros cuerpos, un cuerpo dividido. Soy la brisa de la tarde y las cucharadas de la sopa del almuerzo. Una estrella me sale por la boca cada que escribo la ruta de mis entrañas. Las madres son las que no se van. Me voy, me voy, me voy. Las madres sueñan a sus hijos como mi madre me soñó a mí. Antes o después, las madres sueñan a sus hijos que suenan en sus cuerpos como canciones de fuego. Las madres son los pétalos del viento. No soy un pétalo del viento, soy un pétalo de sal y Fito Páez me canta y no me importa si no lo sabe. Amo a mis hijos en tres hileras de siete pastillas que tomo durante veintiún días de cada mes. Están libres de mí, mis hijos. Soy Ana y me ilumina la microdosis. Las madres son garzas y mi útero: un fósforo que se apaga.

7/1/15

Autosíntesis para que no muera la ficción que lleva mi nombre y mis entrañas.

La indignación y la risa.
  
a) Ocupo el lugar de las cucarachas y me gusta.

a.a) O ellas o yo.

e) Mi alma es una centella roja que me quema. Mi cuerpo es carbón y mis poemas, nudos en el pelo. 

e.a) El sol es el mejor poema que he escrito hasta ahora.

i) Soy lo que percibo de las cosas. 

i.a) Soy todas las caras del deseo.

i.e) No soy.

o) No tener hijos también es un acto de amor por ellos.

o.a) Ingerir estrógenos en un acto violento.

o.a.a) El amor por los hijos es un acto imaginario.

o.e) Sueño a mis hijos y me aman.

o.e.a) No nacer es el acto de amor de mis hijos.

o.e.a.a) El amor de los hijos es un acto imaginario.

u) En todo lo que conozco están mis corazones -que son muchos-. Los pierdo y ellos le dan vida al mundo. 

u.a) Mi corazón es una bestia alada que me ama tanto que llora.

u.e) Soy la hija predilecta de mis latidos.

u.e.a) Mis latidos me sueñan.

u.i) Siento cariño por el carbón.

u.i.a) Tengo pulso y canto.

u.i.e) Enmudezco.

u.o) Escribo.

5/1/15

Canciones en loop, recados y desorden.

Tú, tocas tu mano con tu otra mano y apareces en el cuadro que sacaste de la basura y me regalaste la primera noche que estuviste a mi lado
   -de repente entiendo que uno sólo se toca a sí mismo-.
Tú, tocas tu mano y sé que por fin, tocas algo
       bajas la mirada
       muerdes tu labio inferior mientras mides la circunferencia de las palabras.


me amas tanto que me tocas.

Acá
yo
siento en el pecho anémonas azules
brillantes
bailan y arden.
Veo mi reflejo en una vitrina
ojos como vidrios.
Escucho lo que sale de mi boca:
no hablo,
grazno

mis ideas son los ratones del techo.

Pienso: "mi deber es erre con erre cigarro" Pienso: "con tu mano tocas tu otra mano" Pienso: "estoy olvidando el pensamiento"

me enciendo.

Yo
que tengo los ojos como salmones y
te supongo navegante
soy el pez de una pecera

el mar no existe para mí.

Yo
me arrastro por las venas del tiempo que  


pal


pi


ta


y sangro luces
una constelación amarilla de lentejuelas compradas en una miscelánea de Envigado.

Todo huele al hierro que me falta, al llanto de una niña, a las plegarias de mi madre y a los besos tímidos que me envía mi padre por el teléfono.
Todo sabe a lágrimas y a sangre y a harina y a semen y a poemas que escribo mientras lavo platos y que olvido cuando me enfrento al reflejo de la pantalla.

Yo
toco mi mano con mi otra mano
y no toco algo

   -de repente entiendo que uno sólo se toca a sí mismo-.

Estoy tan triste y tan enamorada
que cada paso que doy es el compás de un tango que se murió de vejez y de olvido.

Yo
te amo tanto que te toco.